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¿Cómo apoyar a tu hijo víctima de acoso escolar?
El acoso escolar o bullying es una experiencia angustiante tanto para los niños que lo experimentan como para sus padres. Es natural que los padres se sientan impotentes y preocupados por el bienestar de su hijo cuando se enfrentan a esta situación. Sin embargo, hay acciones concretas que pueden tomar para apoyarle y ayudarle a superar el acoso escolar.
José Castro Luna, psiquiatra y psicoterapeuta en Córdoba
4/24/202422 min read
Índice de contenidos
1. EL ACOSO ESCOLAR: UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA
Factores de riesgo del contexto escolar que aumentan el riesgo de acoso entre iguales
Factores sociales y políticos que pueden controlar el bullying
2. CONSECUENCIAS DEL BULLYING PARA LAS VÍCTIMAS
2.1. Consecuencias para la salud mental de las víctimas mientras sufren el acoso escolar
Alteraciones psicopatológicas causadas por acoso escolar
Cambios de hábitos y funcionamiento en las víctimas de bullying
2.2. Consecuencias del bullying en la vida adulta de las víctimas
3. ¿COMO DETECTAR EL ACOSO ESCOLAR?
4. ¿CÓMO DEBEN ACTUAR LOS PADRES ANTE EL BULLYING A SUS HIJOS?
1. EL ACOSO ESCOLAR: UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA
El acoso escolar es una de las experiencias traumáticas más frecuentes de la infancia. Es la causa más frecuente de violencia en los jóvenes y niños. Además, atenta contra los derechos de los niños a la educación y a la salud reconocidos por la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU.
El bullying es un problema que se da en las instituciones educativas y que continuamente se encuentra infradetectado. En efecto, la mitad de los niños acosados lo sufren silenciosamente pasando mucho tiempo hasta que lo cuentan o hasta que su sufrimiento es detectado por los padres o por los profesores. La vergüenza o el miedo a la venganza de los agresores lleva a muchos niños y niñas acosados a callar el maltrato de que son objeto de forma recurrente en sus colegios.


Frecuencia del bullying en España
En España actualmente sufren bullying el 6% de los estudiantes de entre 4º de primaria a 4º de secundaria. Estas víctimas del acoso se enfrentan de forma continuada al 2% de escolares que actúan como agresores. Entre estos maltratadores escolares hay el doble de chicos que de chicas. Además de agresor y víctima son muy importantes en la persistencia del acoso la presencia de observadores del mismo en el ámbito escolar. El 16% de los estudiantes se reconocen como testigos recurrentes de las agresiones verbales, físicas o psicológicas de los victimarios y del sufrimiento habitual de las víctimas.
Un estudio del Ministerio de Educación y Formación Profesional ha revelado que el 7% de las familias de escolares de primaria consideran que sus hijos han sido acosados. Asimismo, el 9% de estos informan de acoso en el colegio y otro 9% de ciberacoso.


Factores de riesgo individuales para sufrir acoso escolar
El acoso entre iguales afecta con más frecuencia a niños y niñas que difieren con respecto a la mayoría en alguna característica de las siguientes:
- Raza
- Nacionalidad
- Discapacidad
- Características físicas como la obesidad o ser físicamente débil
- Orientación homosexual o bisexual
- Tener una identidad transgénero
- Padecer problemas de “internalización” como depresión, ansiedad o baja autoestima
- Poseer pobres habilidades sociales
- Tener poca aceptación social
- Sufrir problemas de “externalización” como conductas alteradas de agresión, hiperactividad e impulsividad.
- Pertenecer a ambientes familiares, sociales o escolares negativos
- Ser migrantes
- Sufrir problemas de internalización (depresión, ansiedad o baja autoestima)


Factores de riesgo del contexto escolar que aumentan el riesgo de acoso entre iguales
Otros factores que incrementan el riesgo de acoso en las aulas son:
- La jerarquía en el aula: se produce más acoso escolar cuando en el aula se permite un alto nivel de jerarquía entre los alumnos. Es decir, cuando el estatus alto basado en la popularidad o en el poder de decidir lo ostentan solo unos pocos alumnos, que además suelen ser los más fuertes físicamente, en vez de estar distribuido homogéneamente.
- Bajos niveles de actitudes antibullying en la comunidad educativa.
- Expectativas positivas en obtener resultados sociales por las acciones probullying.
- Expectativas negativas en los resultados sociales si se adoptan conductas províctimas.
- Alta recompensa social por refuerzo de los espectadores del comportamiento de acoso de los agresores y pobre defensa de las víctimas.
- La percepción por los alumnos de que los profesores no muestran suficiente desaprobación por el acoso.
- Escuelas con problemas de disciplina o donde los estudiantes perciben un trato injusto por los docentes.
Factores sociales y políticos que pueden controlar el bullying
Los siguientes factores son comunes en aquellos países en los que han mantenido las tasas de acoso escolar relativamente bajas:
- La educación en valores de respeto, paz y tolerancia
- El compromiso político y jurídico que afronte el problema del bullying de forma proactiva en la promoción de entornos de aprendizaje seguros y la defensa de los derechos de los niños y adolescentes.
- El establecimiento de colaboración a nivel nacional entre el ministerio de educación y otros sectores implicados como asociaciones civiles, centros académicos, asociaciones profesionales y medios de comunicación.
- El estudio de datos específicos sobre el acoso escolar y los escolares más vulnerables.
- La implementación de la colaboración de todas las partes de la comunidad educativa (profesores, padres y madres, estudiantes y personal no docente) así como con autoridades locales y otros profesionales como los sanitarios. Según los programas más efectivos en disminuir la frecuencia del acoso escolar hay que actuar modificando la actitud de los estudiantes observadores del bullying.
- La implantación de programas basados en la evidencia en todos los centros académicos evaluando su eficacia preventiva. Así los programas NoTrap! (¡Nocaigamos en la trampa!) y KiVA (Contra el acoso) se han demostrado eficaces para reducir el acoso escolar de forma mantenida.
- La formación y apoyo al profesorado en su labor de detección e intervención.
- La promoción de un entorno escolar positivo y seguro con una disciplina positiva.
- La atención y apoyo escolar de los niños acosados, así como la prestación de asistencia sanitaria cuando sea precisa.
- La formación de los alumnos en habilidades para prevenir y responder al acoso.
- La información y soporte a estudiantes para que puedan expresarse y conseguir apoyo.
- La promoción de la participación de los estudiantes en las medidas para prevenir el acoso escolar y en su control cuando ocurra.
- La mejora de las medidas para disminuir la violencia en general en la sociedad.




2. CONSECUENCIAS DEL BULLYING PARA LAS VÍCTIMAS
Múltiples estudios han demostrado que el acoso entre iguales produce consecuencias negativas para la salud, sobre todo para las victimas mientras que lo sufren, y en muchos casos durante su vida adulta. Por todo ello debe ser considerado un problema de salud pública de primer orden.
En 1970 se realizó en Suecia el primer estudio sobre acoso escolar a raíz de los suicidios de tres escolares. Desde entonces se han llevado a cabo numerosas investigaciones para comprender este tipo de conducta violenta en el que unos agresores generan terror a otros compañeros en el entorno escolar.
Como decíamos, el acoso escolar tiene una frecuencia alta en España y en el mundo y se asocia a una serie de factores de riesgo individuales y del entorno escolar. Es bien conocido que produce una serie de problemas de salud a los niños y adolescentes mientras lo sufren.
Los profesionales de la salud mental detectamos entre los antecedentes personales de bastantes de nuestros pacientes adultos experiencias de bullying en su infancia o adolescencia.
Sin embargo, son poco conocidos los efectos que en la vida adulta provoca haber estado expuesto a este tipo de estrés por violencia en colegios o institutos.
A continuación se expone un resumen de las consecuencias que el acoso escolar tiene para las víctimas tanto cuando lo sufren, como más adelante, cuando este ya ha cesado.
2.1. Consecuencias para la salud mental de las víctimas mientras sufren el acoso escolar
Las víctimas de bullying expresan tarde su sufrimiento causado por los agresores ya que una mayoría de ellas no lo cuentan. Por ello hay que entender que cuanto más perdure el maltrato escolar en el tiempo, más y más duraderas serán las secuelas para la salud.
A continuación se describen las manifestaciones y cambios que padecen en la infancia o adolescencia mientras se exponen al bullying.
Alteraciones psicopatológicas causadas por acoso escolar
Mientras dura el acoso las víctimas pueden sufrir a nivel emocional, cognitivo o conductual una o varias de las siguientes alteraciones psicopatológicas que pueden durar hasta la adolescencia:
- Ansiedad
- Depresión
- Miedos
- Pesadillas
- Episodios de ira
- Cambios bruscos de humor
- Conductas de autolesión
- Comportamientos suicidas en adolescencia. Se ha encontrado una relación dosis-respuesta de forma que los que sufren acoso crónico tienen mayor riesgo de ideas y conductas suicidas en la adolescencia.
- Síndrome de estrés postraumático
- Ansiedad social
- Problemas para dormir: insomnio, pesadillas, terrores nocturnos
- Enuresis nocturna
- Problemas de externalización (comportamientos violentos o impulsivos).
- Trastornos de la conducta alimentaria
- Más probabilidades de empezar a fumar.
- Desde el punto de vista cognitivo pueden sufrir alteraciones del contenido del pensamiento como ideas de culpa, ideas de baja autoestima o ideas autolíticas que en ocasiones llegan a ser en forma de pensamientos de suicidio en los que conciben su muerte como la única solución para acabar con el sufrimiento que padecen.
Algunas de las víctimas se han puesto en el punto de mira de los agresores por ser diferentes al resto de los compañeros en que tienen problemas de internalización (depresión, ansiedad o baja autoestima). Tras sufrir algunas de consecuencias emocionales del acoso citadas, estos síntomas empeoran al generarse un círculo vicioso: a más internalización más acoso por iguales.


Los niños y adolescentes que son acosados tienen un mayor riesgo de sufrir problemas psicosomáticos como cefalea, dolor de estómago, diarrea, dolor de espalda, fatiga y mareos. Estos síntomas son los que se suelen detectan antes y llevan a consultar con pediatría.
Cambios de hábitos y funcionamiento en las víctimas de bullying
Sus hábitos y funcionamiento pueden verse alterados de diversas formas:
- En la familia pueden mostrar alteraciones de conducta que antes no tenían, hurtar dinero para pagar chantajes o mostrar ansiedad al recibir ciertas llamadas telefónicas.
- En los estudios pueden disminuir su atención, concentración y dedicación obteniendo unos peores resultados académicos llegando incluso al fracaso escolar. Su miedo les puede llevar expresar su deseo de no acudir a la escuela quejándose a veces de alteraciones físicas para justificar su absentismo escolar.
En el ámbito escolar pueden mostrar alguna de las siguientes conductas o eventos que revelan que están recibiendo acoso escolar:
- Faltar al colegio
- Cambiar de hábitos como llegar o salir tarde para conseguir no encontrarse con nadie.
- Cambiar de ruta para ir o volver del colegio.
- Hacer peticiones de cambio de colegio.
- Expresar su inseguridad buscando estar cerca de adultos en el recreo y en las zonas comunes, o yendo a lugares alejados de los otros compañeros.
- Orientar su relaciones hacia niños menores.
- Quedarse sin bocadillo.
- Presentar señales de haber sido agredidos en la ropa o en la piel.
- Implicarse en hacer tareas de otros alumnos o hacerles recados para estos.
- Perder material escolar o traerlo a casa estropeado con frecuencia.
- Recibir mensajes difamatorios, amenazantes o insultantes mediante carteles, por notas o en redes sociales escritos por los agresores.
- Disminuir o aumentar su conexión a internet. Mostrar enfado o tristeza después de usar el móvil o el ordenador y no querer dar explicaciones sobre ello.
- A nivel social muestran una disminución de asertividad, se pueden mostrar inseguros, evitativos, introvertidos o tímidos. Esto les lleva a mostrar una tendencia al aislamiento social y a la soledad. Este aislamiento social es uno de los primeros indicadores de acoso escolar.


2.2. Consecuencias del bullying en la vida adulta de las víctimas
Se ha demostrado mediante varios estudios que el maltrato escolar produce un daño a la salud mental de muchas de las víctimas después de finalizar el acoso. Los jóvenes víctimas de bullying siguen teniendo dificultades de adaptación al final de la adolescencia y principios de la edad adulta. Así tienen más del triple de riesgo de precisar ayuda psicológica especializada en la adultez.
Son múltiples las consecuencias del bullying en la vida adulta para las víctimas de acoso escolar:
- Ser acosado a los 13 años se asocia con una mayor incidencia de síntomas de ansiedad, depresión y otros problemas sociales al año siguiente. Y esto ocurre independientemente de los factores sociales y demográficos personales de las víctimas.
- Los estudios con gemelos monocigóticos en el que solo uno de ellos ha sufrido bullying demuestran que los escolares que habían sido acosados tenían después más problemas de internalización (depresión, ansiedad, etc.) en comparación con sus co-gemelos que no habían sido acosados.
- Sufren problemas de internalización de los 18 a los 50 años: agorafobia, ansiedad generalizada, trastorno de pánico y depresión. Experimentar más tipos de victimización y más frecuente aumenta aún más el riesgo de depresión y más persistencia de los síntomas depresivos (relación dosis-respuesta).
- Psicosis: sufrir acoso entre iguales también aumenta al doble el riesgo de sufrir más adelante síntomas psicóticos como alucinaciones auditivas, alucinaciones visuales y delirios. Los estudios han demostrado también una relación dosis-respuesta: más frecuencia de los síntomas psicóticos cuanto mayor frecuencia, gravedad y duración tuvo el acoso.
- Aumenta el riesgo de ideación suicida, intentos de suicidio y suicidio consumado a los 18 años. Las víctimas de bullying a los 13 años tienen el doble de riesgo de ideas y conductas suicidas y el triple de riesgo de presentar un intento de suicidio a los 15 años. Los que sufren acoso escolar a los 13 y a los 15 años tienen 5 veces más riesgo para realizar un intento de suicidio a los 15 años. Se ha calculado que si se pudiera eliminar el bullying se disminuirían en un 20% las conductas autolesivas de los adolescentes.
- Mala salud general: dolor físico, cefaleas, mayor dificultad para recuperarse de las enfermedades. Haber sido victima de acoso predice tener niveles más altos de proteína C reactiva (un marcador de inflamación).
- Peores calificaciones en los estudios, peor gestión económica y menores ganancias económicas a los 50 años.
- Dificultad para encontrar y mantener amistades, formar pareja y obtener apoyo social a los 50 años.
- Mayor consumo de tabaco
- Mayor riesgo de cometer delitos penales repetidos entre las edades de 16 y 20 años, aunque no sufrieran síntomas psiquiátricos en la infancia.
- Síntomas de trastorno límite de la personalidad en la adolescencia. Se ha demostrado un efecto dosis-respuesta: ocurren más frecuentemente en las personas que sufrieron acoso más grave y frecuente.
Los niveles de depresión, ansiedad, soledad, absentismo escolar, pobre rendimiento académico, y empeoramiento de la salud en general son más graves cuando las agresiones son frecuentes o múltiples causadas por varios acosadores.
Son múltiples las alteraciones de la salud que los escolares manifiestan cuando son objeto de acoso escolar. Detectarlos a tiempo es muy importante para prevenir las consecuencias negativas para su salud y poder activar precozmente los protocolos de intervención. Percibir a tiempo el sufrimiento psíquico permite abordar prontamente el acoso escolar desde el colegio, la familia y los servicios sanitarios. Hay que evitar que el estrés que sufren les provoque más daños durante la infancia, adolescencia o incluso en la vida adulta.


3. ¿COMO DETECTAR EL ACOSO ESCOLAR?
El 38% de las víctimas de acoso entre iguales no cuenta a nadie que están sufriendo violencia por parte de compañeros. Lo mantienen en secreto por miedo a represalias de los agresores o para no generar preocupación a sus familiares. Y un tercio de las víctimas creen que contarlo no servirá de nada.
Por tanto, es frecuente el secretismo con el que se desarrolla el bullying o acoso escolar. Esto demuestra que la primera actitud de los padres y profesores es estar alerta para la detección precoz de esta violencia social que tantas consecuencias negativas tiene para la salud de las víctimas.
Es importante transmitir a los hijos y alumnos que van a ser protegidos ante el maltrato de sus compañeros y que denunciarlo no les descalifica ni estigmatiza como “chivatos”.
Una educación previa adecuada sobre los secretos puede impedir que el acoso escolar quede oculto. Hay que enseñan a los niños, niñas y adolescentes que hay dos tipos de secretos: los buenos y los malos. Los buenos secretos se deben guardar.
Los secretos malos son de tres tipos:
- cuando el propio niño o niña se hace o sufre un daño (p.ej. cuando es maltratado),
- cuando se hace daño a otra persona (p.ej. cuando se agrede a alguien),
- cuando se hace algo que nunca se haría delante de los padres (p.ej. observar riendo como maltratan a un compañero).
Los secretos malos no se guardan, sino que deben revelarse. El bullying es un “secreto malo” porque supone hacerse daño a uno mismo y a otras personas. Cuando la víctima revela el mal secreto del acoso escolar hace lo correcto porque así pide ayuda. Los padres han de sospechar que sus hijos están siendo maltratados si notan determinadas consecuencias del bullying.
En especial debes encender las alarmas ante los dos indicadores más frecuentes de acoso entre pares: el aislamiento social y los cambios de carácter.
El aislamiento se debe a que parte de sus compañeros o se apartan de la víctima para no ser también maltratados, o se suman al maltrato.
Una actitud preventiva de los padres es interesarse por las amistades del niño o niña. Deben valorar la calidad de sus relaciones proporcionándoles situaciones de relación con compañeros en casa, en eventos o en actividades de ocio.
Los cambios negativos de carácter han de ser también detectados. Estos cambios se pueden evidenciar en el ánimo, en cambio de hábitos o en la merma de su funcionamiento académico.
Acércate a tu hijo con empatía, de forma tranquila y comprensiva. Evita los interrogatorios directos para que la comunicación fluya y que pueda poco a poco ir desvelando lo que está sufriendo en el colegio o instituto.


4. ¿CÓMO DEBEN ACTUAR LOS PADRES ANTE EL BULLYING A SUS HIJOS?
Una vez conocido que un niño es víctima de acoso escolar, los padres juegan un papel crucial en ayudar a su hijo a enfrentar la situación de manera efectiva. Al brindar amor, apoyo y orientación, puedes conseguir que tu hijo afronte esta situación con valentía y resiliencia.
Aquí hay algunas pautas importantes para que los padres actúen cuando su hijo está siendo acosado en la escuela:
A. Comunicación con el niño, niña o adolescente
Cree a tu hijo
Hazle saber que crees lo que te cuenta sobre su maltrato. No pongas en duda su relato ni le quites importancia aludiendo a que son cosas de críos. Muéstrale tu aceptación y comprensión incondicional. Tiene que saber que sus padres están ahí para lo bueno y lo malo.
Presta escucha activa
Crea momentos seguros y acogedores para que se sienta cómodo al compartir contigo sus experiencias (“cuéntame que te escucho”). Dale su tiempo. No le resultará fácil contarlo puesto que tiene miedo por lo que ha sufrido y lo que le pueda pasar más adelante. Escucha atentamente sin interrumpir ni juzgar. Pídele con afecto y serenidad que te cuente lo que le hacen, su frecuencia, desde cuándo, qué formas de maltrato ha sufrido, quienes son los agresores, en qué lugares se produce y si hay otras personas presentes. También pregúntale si se lo ha contado a algún profesional del colegio.
Muéstrale empatía (ponte en su lugar)
Facilita su desahogo emocional sin juzgar (“comprendo que lo has tenido que pasar muy mal viviendo eso todos los días”). Refuerza y elogia su valentía por contarlo y por haberlo soportado. No le culpes ni reproches por lo que debería haber hecho de otra manera. Esto añadirá más malestar y disminuirá su confianza en sus padres por sentirse incomprendido.
Son varias las emociones que los padres pueden sentir cuando se enteran de que sus hijos ha sido acosados: irritabilidad, ira, culpa, ansiedad. Si los padres no controlan estos estados delante del hijo maltratado pueden desestabilizar aún más a este.
Es preferible dialogar para sí mismo, o bien ventilar estas emociones con otro adulto que no esté sufriendo el problema, para así atender al hijo o hija de la forma más adecuada.
Valida sus sentimientos
Facilita la expresión de las emociones que el hijo ha estado sintiendo por las agresiones con frases como “habrás sentido mucho miedo, ansiedad, pena, ira...”. Debe saber que todas sus emociones y sentimientos son normales y que está bien que los exprese, pero que él o ella no tiene ninguna culpa.
Hay que facilitar especialmente la expresión de los sentimientos de enfado. Para ello se le puede informar que los padres también están muy enfadados por lo que ha sufrido. Dile que no es justo lo que le ha pasado porque “tú tienes derecho a que te respeten y también a enfadarte cuando te tratan mal”. Esto valida el respeto que merece y el enfado por haberse atacado su integridad.
Préstale apoyo emocional y confianza
- Bríndale el apoyo emocional que necesita para sobrellevar la situación y demuéstrale que estás ahí para apoyar incondicionalmente.
- Define lo que le está ocurriendo como un tipo de violencia que no debería haber sufrido, que ni son bromas ni es normal que ocurra.
- Garantízale que se va a solucionar y que se van a poner todos los medios familiares y escolares para conseguir las soluciones que sean necesarias.
Evita cometer estos errores: ¿Qué NO decir a tu hijo?
- Preguntas airadas e incisivas para saber que es lo que le ha ocurrido y la razón de lo sucedido.
- Comentarios para quitar importancia a sus quejas mostrando indiferencia hacia lo que sufre.
- Que lo que le pasa es normal porque a ti te pasó o porque tú lo consideras normal en las relaciones de la infancia y adolescencia.
- Que intente hacer amistad con sus acosadores.
- Que modifique su carácter.
- Que intente integrarse. Es muy probable que ya lo haya intentado y le ha sido imposible.
- Que vaya a actividades extraescolares como fiestas o excursiones del colegio si no quiere ir.
- Que tome represalias contra sus agresores empleando la violencia solo o en grupo. Es natural querer que el niño "se defienda", pero conviene aconsejarle que no responda al acoso devolviendo los golpes ni los insultos. Contraatacar suele empeorar la situación: aumenta la violencia, puede causarle problemas y puede acabar con él lesionado o señalado como culpable. En su lugar, lo más eficaz es enseñarle a alejarse del acosador, a mantenerse cerca de otros compañeros y, sobre todo, a contárselo siempre a un adulto de confianza. Pedir ayuda no es de cobardes: es lo más valiente e inteligente que puede hacer.
- Que es culpa suya por no saber defenderse o pelear.
Fomenta su autoestima
Una autoestima fuerte puede ayudarlo a enfrentar el acoso escolar con mayor confianza y resiliencia:
- Elogia sus fortalezas, habilidades y logros.
- Anímale a pasar tiempo con sus amigos y a hacer nuevas amistades.
- Anímale a que participe en actividades que disfrute como juegos, deportes, arte, baile, etc. en los que desarrolle fortalezas y se sienta competente.
- Escúchale atentamente sobre las cosas positivas que le ocurrieron cada día.
- Muestra confianza en su capacidad para resolver distintos problemas según su nivel de desarrollo.
- Préstale apoyo emocional
Enséñale habilidades de afrontamiento
Ayuda a tu hijo a desarrollar habilidades para afrontar el acoso escolar de manera saludable. El acoso genera mucha ansiedad y tensión en el niño. Puede ayudarle a manejarla enseñándole ejercicios sencillos de respiración para reducir la ansiedad, que puede practicar con él en los momentos de mayor nerviosismo.
También se le puede enseñar la práctica de la asertividad para establecer límites claros con los acosadores y la búsqueda de ayuda cuando sea necesario.
Fomenta sus relaciones positivas
Anima al niño a pasar tiempo con amigos y familiares que lo apoyen y lo hagan sentir valorado. Las relaciones positivas pueden ayudar a contrarrestar los efectos negativos del bullying y fortalecer la resiliencia del niño.
B. El ciberacoso: el acoso que no termina al salir del colegio
Cada vez es más frecuente el ciberacoso o ciberbullying, el que se ejerce a través del móvil y las redes sociales. Tiene unas características que lo hacen especialmente dañino y que conviene que los padres conozcan.
A diferencia del acoso tradicional, el ciberacoso no da tregua: ocurre las 24 horas del día, los 7 días de la semana, de modo que la víctima no encuentra descanso ni siquiera en casa. Además, lo que se publica puede difundirse a mucha gente en segundos, queda registrado y puede reaparecer una y otra vez, y muchas veces el agresor actúa desde el anonimato, lo que aumenta la sensación de indefensión.
Incluye mensajes amenazantes o humillantes, la difusión de fotos o vídeos comprometidos, la suplantación de identidad o la exclusión de grupos en línea.
¿Qué pueden hacer los padres ante el ciberacoso?
Mantenga un canal de confianza para que su hijo le cuente lo que ocurre en línea, sin castigarle quitándole el móvil como primera medida (eso solo hace que oculte el problema).
Enséñele a no responder ni entrar en discusiones con el acosador, y a guardar las pruebas (capturas de pantalla de los mensajes).
Ayúdele a establecer momentos del día sin pantallas, sobre todo por la noche, para que su mente descanse del acoso.
Revise con él la configuración de privacidad de sus redes y, si es necesario, denuncie y bloquee al agresor en la propia plataforma.
C. No te culpes por el sufrimiento de tu hijo
Perdónate y entiende que no se puede controlar todo y que fuera de la casa hay circunstancias que no dependen de ti. Si tu sufrimiento es demasiado intenso y te cuesta afrontarlo solo o sola busca ayuda psicológica.
D. Comunicación y colaboración con el centro escolar
Sé proactivo porque el acoso no se resuelve solo. Hay que detener el bullying y buscar la reparación de los daños causados. Comunícate con el centro escolar para abordar el acoso escolar de forma efectiva. Programa reuniones con el tutor, director y orientador para discutir la situación de tu hijo y buscar juntos las soluciones.
Para que el acoso no quede impune, conviene reunir pruebas. Anote cada incidente con su fecha, lugar y los testigos que hubiera, y guarde capturas de pantalla de los mensajes en caso de ciberacoso. Si su hijo presenta ansiedad, lesiones o cambios de conducta, pida informes médicos o psicológicos que los documenten.
Todos los centros educativos están obligados a tener un protocolo contra el acoso. Solicite por escrito una reunión con el colegio, exponga los hechos y pida que activen ese protocolo. Guarde copia de todas las comunicaciones. Si el centro no responde adecuadamente, puede acudir a la inspección educativa y, si los hechos son graves, a las autoridades.
a) Durante la reunión, es importante compartir detalles específicos sobre los incidentes de acoso y discutir posibles soluciones.
Los padres deben solicitar que se active el protocolo de actuación en supuestos de acoso escolar para que se tomen medidas inmediatas tanto en su clase como en el centro. Se debe abordar el acoso escolar de manera sistemática. Este plan de acción puede incluir medidas como supervisión adicional en el patio de recreo, sesiones de educación sobre el acoso para los estudiantes y consecuencias claras para los acosadores.
b) Después de que se implementen las medidas para abordar el bullying, los padres deben seguir de cerca el progreso de su hijo en la escuela. Deben mantener un seguimiento de la gestión que la institución educativa realice para acabar con el maltrato mediante una comunicación abierta con el personal escolar. Esto es importante para asegurarse de que se estén tomando las medidas adecuadas y de que su hijo esté recibiendo el apoyo necesario.
Valora y reconoce los progresos que la escuela esté realizando en resolver el problema
c) Participa en programas de prevención: los padres pueden participar activamente en programas de prevención de bullying en la escuela, como charlas educativas para padres o grupos de trabajo sobre el clima escolar. Esto puede ayudar a crear conciencia sobre el problema y fomentar un entorno escolar más seguro y compasivo.
E. Busca alianzas
- Contacta con personas que den seguridad y protección a tu hijo (compañeros o amigos, vecinos, familiares, padres y madres de los amigos del niño, educadores, etc.)
- Solicita atención especializada de salud mental para tratar las alteraciones psicológicas que sufra tu hijo. La terapia puede proporcionarle más apoyo y estrategias de afrontamiento eficaces.
F. Considerar opciones de transferencia
El centro escolar debe garantizar la seguridad de los escolares. En aquellos casos en que no se tomen la medidas que solucionen el problema pueden precisarse otras medidas para la protección de niño, niña o adolescente maltratado. Entre estas habría que considerar dejar de ir a clase, cambiar de centro educativo al agresor o realizar una reclamación formal contra el centro.
En casos graves donde la escuela no está tomando medidas adecuadas para abordar el bullying, los padres pueden considerar opciones de transferencia a otra escuela. Sin embargo, esta debe ser una medida de último recurso después de agotar todas las opciones para resolver el problema en el centro educativo actual.


5. El desgaste de los padres: cuidar también de usted
Hasta ahora hemos hablado de cómo ayudar a su hijo. Pero hay alguien más que sufre en esta situación: usted. Descubrir que un hijo está siendo acosado remueve por dentro. Es normal sentir una mezcla intensa de emociones: rabia hacia los agresores, impotencia por no poder resolverlo de inmediato, culpa por no haberlo detectado antes y miedo por las consecuencias. Todo eso es natural y no le hace peor padre; al contrario, demuestra lo mucho que le importa su hijo.
El problema es que acompañar a un hijo a través del acoso no es cosa de un día. Es un proceso que puede alargarse semanas o meses, y ese desgaste sostenido pasa factura. Muchos padres, en esta situación, empiezan a dormir mal, a estar irritables, a sentir ansiedad o a tener la cabeza ocupada por la preocupación a todas horas. Algunos descuidan su propia vida y su salud por volcarse por completo en el hijo.
Conviene que recuerde algo importante: para poder sostener a su hijo, necesita sostenerse usted primero. Es como las instrucciones de seguridad de los aviones, donde se pide ponerse uno mismo la mascarilla de oxígeno antes de ayudar a los demás. Un padre agotado y desbordado tiene menos recursos para ayudar; un padre que también se cuida, los conserva.
Por eso, mientras acompaña a su hijo, no se olvide de usted. Mantenga, en la medida de lo posible, sus rutinas, su descanso y sus apoyos. Hable de lo que está viviendo con su pareja, con amigos de confianza o con otros padres. Y si nota que la angustia, el insomnio o el malestar le superan y se mantienen en el tiempo, pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de responsabilidad. Como psiquiatra en Córdoba, puedo ayudarle si esta situación está afectando a su propio bienestar.
6. Recursos de ayuda contra el acoso escolar
Si necesita orientación, en España existe un teléfono oficial y gratuito de ayuda contra el acoso escolar:
Teléfono contra el acoso escolar: 900 018 018. Es gratuito, confidencial, está disponible las 24 horas y lo atienden profesionales de la psicología, el derecho y el trabajo social.
Y recuerde que, si en algún momento detecta en su hijo señales de sufrimiento grave (ideas de hacerse daño, desesperanza intensa), debe buscar ayuda profesional de inmediato. En caso de riesgo vital, llame al 112.
En resumen, los padres y las madres tienen un papel fundamental en ayudar a sus hijos a enfrentar el acoso escolar.
Al brindar una atención emocional sólida y compasiva pueden fortalecer su bienestar emocional a largo plazo.
Al escuchar, validar y tomar medidas proactivas, los padres pueden prestar el apoyo necesario para que sus hijos superen esta difícil situación y vuelvan a sentirse seguros en la escuela.
Al colaborar estrechamente con la escuela, los padres pueden ayudar a crear un entorno escolar donde todos los estudiantes se sientan respetados.


